Saturday, August 26, 2006

La belleza del circo

Como preámbulo, ajeno al contenido del texto, digo que de muchas ideas infructíferas para hacer un post por fin me he decidido a escribir, ante el deseo de mis impacientes lectores y ante las emociones ingentes que el mundo despierta en mí.

Ayer, en mi afán de agotar la energía excesiva de la que me provee el inicio de clases y que en las noches se convierte en insomnio y desasosiego, habiendo terminado de leer la muerte en Venecia me dispuse a mirar telera. Hartos canales y poca programación apetecible encontré, pero hubo una afortunada excepción: un espectáculo del cirque du soleil. Una vez lo vi en vivo, presentaban Alegria y me deleité muchísimo, hacía un tiempo que no me acordaba del asombroso show canadiense. Tenía rato de haber empezado, pero para cosas como esa, si bien placentero puede ser, no es necesario ver desde el principio. Lo primero que vi y sin mucha atención fueron unos acróbatas que se desplazaban con cuerdas por la escena; les siguió un malabarista, a partir del cual estuve más atenta, luego una especie de mujer elástica, unos payasos, más acróbatas y el emotivo final. La producción del circo estaba extraordinariamente bien cuidada, la música con cantantes en vivo, la escenografía, el vestuario, el maquillaje, las coreografías, los cuerpos perfectos, los artefactos... todo era bello e increíble, excelso pues.

Yo siempre me he jactado de cuánto me conmueve el mundo, de cuán feliz me hace, cosa que por supuesto ha sido condenada y reprochada, ya que para muchos es menester la falta de conciencia social o de objetividad para estar tan conforme con el mundo, y de paso es falta de humildad jactarse de cualquier cosa; de todos modos no quiero escribir (ni que me escriban) de cuán cuestionable es mi postura para con el mundo, más bien quiero decir que frente a la magnitud de la belleza del circo hace falta anestesia para no inmutarse. No es como en otros productos humanos como las bellas artes, para las que muchas veces hace falta ora disposición, ora entrenamiendo para apreciar; en el circo sólo hace falta sentarse y contemplar, tan infinito es su poder movedor de almas. Yo soy un poco más ágil que la mayoría de mis amigos que, como yo, han consagrado su vida a la "intelectualidad" (ja), hago split, me echo una machincuepa y hasta me pongo el pie en la cabeza, pero los señores del cirque du soleil hacen infame cualquiera de mis desmotraciones de agilidad, y me llena de alegría ver cómo hay humanos capaces de tantas cosas: frente a los ojos asombrados de la audiencia toda clase de piruetas ejecutan los cirqueros. Las habilidades circenses dan ganas de llorar, de veras da gusto ser persona y no lámpara. Chale, amo a la humanidad (aunque a veces no soporte a la gente :).

No detallo qué pasaba porque ya el post es de por sí largo, y además para que, deseosos de alegrarse, vayan al circo y me inviten.

Ya con ésta me despido, fue un gustazo postear, lo hice extensamente porque en larga temporada no lo había hecho. Disfruten.

Saturday, June 10, 2006

Mente malsana

Me parece producto de una mente malsana hacer coincidir el final de semestre con el inicio del mundial. Que los exámenes intermedios de lengua del colegio de Letras Clásicas posterguen mi vida estudiantil hasta el 3 de julio es terrible. Qué lástima, ya no podré disfrutar nada.

Monday, May 22, 2006

Luego escribo

Bueno, verán que nunca decido hacerlo, siempre tengo mejores cosas que hacer, o pocas ganas, o ningún tema, etcétera. A final de cuentas escribo, y escribo que escribo, y así una extensa concatenación de formas conjugadas de escribir y algunas otras cosas, como escribiera Elizondo no sé dónde (de eso trató un examen de teoría literaria, por eso me acordé).

Perdonen que no escriba, o más bien no. Así es este paupérrimo blog. Nació de un impulso malsano, así que padecerá siempre de falta de ideas y ganas como una enfermadad crónica. Además no postear tiene la curiosa ventaja de que engrosa considerablemente el número de comentarios de mis post anterior, por lo que hace parecer a este blog más popular. Un día con más ánimo y más lucidez escribiré un pretexto/razón con el cual explicaré por qué no escribo.

Saludos a los que se topan por aquí, gracias por sus comentarios y no se enojen los filósofos, los blogs son para que quienes los hacen digan lo que quieran, creo, y nadie con más autoridad para decir cosas ahí que el creador (del mismo blog, nada de noúmenos).

Saturday, March 25, 2006

Es que ya estamos completos...

Ah, qué curiosa la vida, especialmente la de chamacos. Yo en realidad no añoro esos días que si bien estaban libres de preocupación también estaban faltos de comprensión de muchas cosas. Esto porque muchas personas que conozco y de entre ellos varios amigos, excusan su falta de felicidad en el alcance de sus mentes, en la angustia del filósofo (no se ofendan); y yo siempre sostengo que entender cosas, lo que es ser inteligente en sentido estricto, es una virtud maravillosa que bien puede ser útil para ser feliz.
De cierto modo, la intención de este post es que vean cuán fea puede ser aquella condición de ser niño. No niego que tenga sus grandes ventajas que alguien procure tu bienestar con tanto empeño: ser cuidado sin esfuerzo, conseguir cosas berreando, etc. De hecho, a menos que un niño viva una condición lamentable es mucho muy fácil ser feliz hasta antes de la pubertad, de la que no hablaré porque creo que lo nefasto de ella es evidente.
Ahora va lo feo que tiene ser chavito:
1. Ser engañado es verdadermante sencillo: De ahí que hasta exista un neologismo derivado de lo simple que es engañar a un niño: "chamaquear". Y para los que tengan la ilusión (ilusos) de que todavía existe Santa, son los papás los que ponen los regalos.
2. Eres extremandamente dependiente. Si necesitara que me llevaran a la escuela iría menos de lo que voy, si en estos días de mi vida necesitara que alguien me hiciera de comer, probablemente habría ayunado varios días. Aunque mi papá a veces cuando llega de trabajar me hace de cenar... ¡gracias papá!
3. Tienes gustos feos. Si bien hay unas cosas que aún crecido pueden gustarte, como algunas caricaturas, he de confesar que de niña gustaba de Gloria Trevi y mi canción favorita de los Stones era "get off of my cloud". Igual y parece que yo pienso esto por extensión, pero examínense, y si niegan que les gustaba Barney o alguna porquería similar supondré que mienten.
4. Muchos grandes placeres te están negados. Ya por incomprensión natural como parte del cine, la literatura, la música; ya por prohibición como el café, el alcohol, dormir hasta tarde etc.
5. Eres débil. Si tienes hermanos mayores seguramente padeciste de abuso, te pegaban, se burlaban de ti, te chamaqueaban... o al menos eso hacían los míos.
6. Si no eres hábil para los deportes eres excluído de muchas de las actividades que más deseas. Por circunstancias azarosas la mayoría de mis amigos son ñoños o algo así, lo que en muchos casos supone que fueron torpes con sus cuerpos de más jóvenes, por lo tanto, como examinaba ayer con Roberto y Esteban (gracias amigos, los adoro) después de haber preguntado inocentemente "¿puedo jugar?" eres víctima de frases como: "pregúntale a él" (Beto se acordó de ésta), que te lleva entre todos los participantes del juego, o en su defecto "es que la pelota no es mía" (Esteban de ésta otra) para que, habiendo preguntado a todos el último te diga "es que ya estamos completos".
Bien podría mencionar otras situaciones que suceden de chavitos. Digo, es lindo poder estar feliz por un dulce, pero eso aún pueden hacerlo. Ser niño es muy bonito, pero no exageren, volverse crítico, independiente (aunque a medias), escoger buena música, disfrutar del buen café, que no te peguen tus hermanos y, especialmente que no te excluyan de las diversiones con el pretexto de que "están completos" tiene sus enormísimas ventajas. Disfruten de eso, y también de angustiarse por tener que ser responsable y las otras cosas que conlleva no ser más chamaco.
Perdón por el post tan largo.
Por cierto, yo todavía intento conseguir cosas berreando, pero ya es más difícil.

Sunday, March 05, 2006

los rockeros empezaron desde pequeños

Primero debo ofrecer una disculpa a quienes esperaban que "posteara" con frecuencia, lamento haberles dado esperanza o más bien, haberlos decepcionado. Muchas veces antes pensé en escribir pero nunca supe bien de qué, de hecho, aún ahora tengo mis dudas.
No sé cuántas veces tendré que reescribir esto porque está todo muy complicado. Creo que como la confusión es demasiada y los borradores tantos lo más sensato es ser breve.
Ayer fue un día simpático, muy peculiar y curiosamente muy peculiar para la mayoría de las personas que lo compartieron conmigo. Los adoro. Todos opacan mi oficio de hacerlos felices cuando hacen algo por mí, cuando me dicen algo, cuando me abrazan, cuando hacen rock (de todas las formas posibles), cuando los veo ver el mundo... es más que suficiente. Pinche mundo: eres bien amable conmigo. La sentencia es que es su culpa. Perdón, pero es culpa de todos ustedes: ustedes a los que amo, amigos. No es que yo no quiera decirles palabras certeras, o abrazarlos, darles rocanrol y hacerlos felices, pero me siento inútil cuando veo mis intentos frente a sus logros. Igual no sé qué es peor. Así de simple soy. Gracias a todos.
[Mis amigos son varios más que los de ayer]
Ayer hizo un día especial. (Beto, no sé por qué finjo, esto es especialmente para ti). Hoy quisiera tener más lucidez.
Los quiero mucho. Perdón por no ser breve ni clara como debería; quizás debería culpar al hombre de cejas pobladas, escasos gestos y huídas sorpresivas... y al resto de mi vida.

Monday, January 09, 2006

estoy temblando

Bueno, es como parcialmente frío y emoción. No pensé que tuviera disposición de hacer un blog alguna vez pero descubrí que me encanta andar escribiendo cosas a los demás, parece justo que alguien más también pueda cuestionar lo que hago, aunque temo terriblemente que se me agoten ya las ganas de escribir, ya las ideas. De cualquier modo estoy aquí escribiendo persuadida por Nadia, que escribe de las cosas que le gustan, y por mi hermano, que escribe más bien de su escepticismo y de las cosas que le disgustan. La persuasión de ambos fue involuntaria (no sé si a eso pueda llamarse persuasión).
Puedo decir que en este preciso momento las emociones me dominan, me subyugan. A penas puedo evitar los escalofríos. En un par de días regreso a mi pueblo natal y creo que jamás había estado tan entusiasmada por esa situación como esta vez, veré a mis amigos de la primaria y de la secundaria.
Ya no tengo anécdota que quiera contar ni ensayo que quiera difundir. Bueno, es la primera vez. Probablemente luego esto se transforme en algo más sencillo y hasta placentero de hacer. Gustosamente espero que me lean. Así empieza: queso y yo.